Los nuevos Robin Hood I

12 Jul

Los hijos que nadie quiso

En una visita a Francia me dijeron que era un pésimo cubano porque soy abstemio, no fumo, no bailo absolutamente nada, ni siquiera tomo café, solo como frutas; desde entonces he supuesto que me debe resultar más complicado entender a los demás.

Hace unos meses escribí un post donde podía entenderse que justificaba a los presos, porque contaba que, según ellos, la vida en libertad era sumamente difícil, pues en los pases, en sus casas, tenían que enfrentar la descarnada realidad, y en algunos comentarios, o quizá en uno solo, comentaba, con todo derecho, que el delito no tiene justificación, lo cual reafirmo, por supuesto. Eso conllevaría a sancionar a Robin Hood, pues cometía fechorías, robaba a los ricos para entregarlo a los pobres.

Casualmente, ninguno de los presos que me acompañan han robado en casas particulares, quizá por el bajo índice de posibilidades en la sociedad, porque la mayoría…

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La diversidad de pensamiento es como los colores

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