En 1884, las grandes potencias coloniales se reunieron en Berlín con el fin de repartirse África y así lograr su dominio. Consagraron la norma de la “ocupación efectiva”, esto es, la potencia que ocupara realmente un territorio tenía derechos de soberanía sobre él. Hay fronteras en el norte de África que fueron trazadas con regla, dibujadas sobre la mesa, para facilitar la adjudicación de territorios entre las 14 potencias colonizadoras europeas reunidas, sin importar los pueblos que vivían ahí.
Se concluía así la división del mundo entre los colonizadores. A partir de ahí, según Lenin, cada uno de ellos sólo podría expandirse a espaldas de otro. Como la tendencia expansiva del capitalismo es permanente, Lenin preveía que la humanidad comenzaba una época de guerras interimperialistas.
La previsión se cumplió de forma rigurosa y dramática. Las dos grandes guerras que coparon la historia de la humanidad en la primera mitad del siglo XX han sido exactamente…
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