Congreso Abolicionista Internacional, Paris 2014
Después de 3 años en prostitución, casi me tiro desde una ventana – desde el tercer piso. Así es como me hacía sentir la prostitución,- como si no tuviera nada por lo que vivir. Había sido violada tantas veces, que ya casi no quedaba nada de mí- ni dentro, ni fuera. No era nada. No tenía ningún valor. Me sentía completamente inútil. Yo era una máquina para el entretenimiento de otros, sus deseos sexuales y su explotación perversa.
Pasé 9 años en terapia para llegar a donde estoy hoy. E incluso aunque siga hablando sobre la violencia experimentada en la prostitución, aún vivo esos traumas. Pero nosotras, como supervivientes, tenemos que hacerlo. Tenemos que seguir hablando sobre la violencia, para que nadie olvide o sea manipulado para pensar que la prostitución es algo tan siquiera cercano a un trabajo.
La prostitución es una industria que…
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La diversidad de pensamiento es como los colores